El pasado viernes 27 de febrero, nuestro centro vivió una de las jornadas más especiales del curso. Celebramos una nueva edición del Día de la Solidaridad, una fecha que ya es una de nuestras Señas de Identidad más queridas y que, un año más, demostró el enorme compromiso de nuestra comunidad educativa.
Lo que nació hace años como una iniciativa valiente de nuestro alumnado sigue hoy más vivo que nunca, recordándonos que educar es, ante todo, formar personas íntegras y empáticas.
Una mañana de aprendizaje y convivencia
La primera parte de la jornada se desarrolló en las aulas y espacios deportivos, donde el alumnado pudo elegir entre una variada oferta de talleres. Desde el ingenio en los talleres de Ajedrez y Minecraft, hasta la creatividad en las Manualidades y el dinamismo de los Talleres Deportivos, las clases se transformaron en espacios de encuentro y socialización real, dejando de lado las pantallas para disfrutar del «tú a tú» con compañeros y profesorado.
El corazón del Centro: El patio y el Salón de Actos
A partir de las 11:45h, la actividad se trasladó íntegramente a las zonas comunes, convirtiendo el patio en el centro neurálgico de la solidaridad. Allí disfrutamos de:
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El desayuno solidario preparado con tanto cariño por nuestra AMPA, donde pudimos compartir bocadillos, pancakes y productos típicos.
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El mercadillo solidario, nutrido por las generosas donaciones de las familias, que fue un éxito de participación.
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Una vibrante clase de Zumba grupal, cortesía del alumnado del Ciclo de Actividades Físicas y Deportivas del IES López-Neyra, que llenó de energía cada rincón.
Como broche de oro, el Salón de Actos acogió las actuaciones del alumnado y del Conservatorio de Danza, cuyo talento y sensibilidad pusieron la nota artística a una mañana cargada de emociones.
Un compromiso transparente y participativo
Aunque todavía estamos terminando de contabilizar la recaudación final tras el éxito de las entradas solidarias y el mercadillo, queremos destacar que el destino de estos fondos se decidirá de forma compartida.
Será el Consejo Escolar quien, tras recibir y valorar las distintas aportaciones y propuestas de la comunidad, determine a qué causa social se destinará lo recaudado este año. De este modo, cerramos el círculo de una jornada donde la participación ha sido la verdadera protagonista.
Gracias a todos —profesorado, familias, personal y centros colaboradores— por vuestro «buen hacer». Gracias por demostrar, una vez más, que la solidaridad es el mejor proyecto educativo que podemos construir juntos.
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