Crónica del Día de la Paz: Cuando la convivencia se construye con gestos reales
El pasado 30 de enero, nuestro centro vivió una jornada del Día de la Paz diferente y profundamente necesaria. Lejos de discursos abstractos, nos centramos en nuestra paz cotidiana bajo el lema «Para mí no es una broma», reflexionando sobre cómo nuestras palabras y actitudes moldean la convivencia en el instituto.
Fue una jornada de aprendizaje emocional donde transformamos la reflexión en acción a través de diversas iniciativas que movilizaron a toda la comunidad educativa.
Actividades para el compromiso y la gratitud
Durante la jornada, el centro se llenó de mensajes de respeto y empatía:
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Cadena de Compromisos: El alumnado de 1º y 2º de ESO participó en sesiones de tutoría sobre el impacto de las bromas pesadas y el lenguaje. Como resultado, se creó una cadena física con promesas como «Escuchar sin reírme», «No poner motes» o «No reenviar burlas por el móvil», que ahora permanece expuesta como un recordatorio de nuestra meta común.
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Muro de las Gracias: El Muro Violeta se transformó en un espacio de gratitud. Decenas de tarjetas escritas por alumnos y docentes visibilizaron esos pequeños gestos positivos que a menudo pasan desapercibidos, reforzando el buen trato entre todos.
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Teatro de Mediación: El equipo de mediadores sorprendió a las clases con la representación de la escena “Era una broma, pero me fui llorando a casa”. En lugar de leer un manifiesto, el teatro permitió conectar emocionalmente con la realidad del acoso y la importancia de la empatía.
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Cartas Anónimas: Bajo el título «Carta que no me atreví a decir», muchos miembros de la comunidad pudieron desahogarse y expresar situaciones de dolor que no habían sabido canalizar en su momento.
Un final dulce: El Desayuno de Convivencia
Aunque la lluvia nos obligó a esperar, la paciencia valió la pena. Tras el aplazamiento por causas meteorológicas, el pasado viernes 6 de febrero pudimos celebrar finalmente nuestro Desayuno de Convivencia.
El recreo se alargó para la ocasión y disfrutamos de mesas llenas de bizcochos, fruta y dulces caseros aportados por familias, alumnos y profesores. Fue un momento de «compartir donde todo era de todos», amenizado con música y un ambiente de absoluta calma.
Para cerrar con broche de oro, los mediadores cumplieron con la tradición de los «Abrazos Gratis», repartiendo dosis de afecto y bienestar entre compañeros y docentes. Esta jornada nos ha recordado a todos que cuidar también es educar. ¡Gracias a todos los que hicisteis posible este éxito!


