El pasado 22 de mayo, nuestra comunidad educativa se vistió de gala para vivir una de las citas más importantes y esperadas del año: el acto de graduación de la XXXIV Promoción de Bachillerato y la V Promoción de Bachillerato Internacional. El evento estuvo repleto de momentos mágicos, recuerdos compartidos y, sobre todo, una profunda emoción que inundó todo el recinto.
El momento más sobrecogedor e inolvidable de la noche llegó con la entrega de la graduación honorífica a nuestro querido alumno Álvaro Rosado. Todo el pabellón se puso en pie, con el corazón encogido y lágrimas en los ojos, para reconocer a un estudiante que se ha convertido en el verdadero alma de esta promoción.
Álvaro ha librado una batalla durísima contra su enfermedad, dando a toda la comunidad educativa —profesores, compañeros y familias— una lección magistral que no viene en ningún libro de texto. Su día a día ha sido un ejemplo inquebrantable de lucha, entereza y valentía. De él hemos aprendido el valor real de la resiliencia y el verdadero significado de afrontar con una sonrisa y nobleza todo aquello que nos depara la vida.
Como ya es seña de identidad en nuestro centro, el arte y la cultura tuvieron un protagonismo excepcional durante la velada, demostrando que nuestros alumnos brillan tanto dentro como fuera de las aulas:
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El arte del movimiento: Disfrutamos sobre el escenario del desbordante talento, la plasticidad y la pasión en el baile de Mauro Gomariz y Melania Muñoz, quienes consiguieron emocionar al público con una coreografía impecable.
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Una voz que acaricia el alma: La nota musical y melódica de la noche la puso la prodigiosa voz de Natalia Góngora, que llenó el espacio de magia y sensibilidad, regalándonos un momento de absoluta belleza.
Formando personas, soñando futuros
Tras los discursos de los representantes del alumnado, profesorado y representante de las familias, se procedió a la imposición de becas a unos jóvenes que, no lo olvidemos, comenzaron su andadura en Secundaria perdiéndose su graduación de Primaria debido al confinamiento. Por eso, este reencuentro y este abrazo colectivo han tenido un sabor a justicia histórica y a victoria compartida.
Querida Promoción 2024-2026: id a comeros el mundo porque os lo habéis ganado a pulso. Lleváis en vuestra mochila los mejores valores y el espíritu del Medina Azahara. Volad alto, pisad fuerte y recordad siempre que sois parte del MEDINA AZAHARA.
¡Enhorabuena a todos los graduados y a sus familias!

